El teletrabajo, ¿utopía o realidad?

El teletrabajo, ¿utopía o realidad?

Imagina ir a la oficina cuando quieres o cuando es necesario. Imagina una empresa donde no se midan los porcentajes de presencialidad. Imagina…¿trabajar desde la playa? ¿Una utopía? No, es ya una realidad en muchas empresas.

Eso sí, depende de la naturaleza de tu trabajo. A partir de ahí, cada persona juega con la flexibilidad. decides si no quieres pisar la oficina o si quieres ir porque así eres más creativo o te gusta trabajar en equipo. Un nuevo modelo que combina autonomía, responsabilidad y confianza.

En la actualidad, nos parece algo habitual. Hace dos años, no lo era tanto. La pandemia y los confinamientos fueron los grandes aceleradores de este cambio. Desde aquella situación tan caótica que vivimos, se produjo una transformación cultural y social que nos permitió trabajar y estudiar desde casa, mejorar nuestras habilidades digitales y desarrollar metodologías y herramientas de gestión más modernas. Las empresas y sus equipos demostraron que era posible trabajar y estudiar a distancia y relacionarse a través de pantallas en un mundo más tecnológico, pero también más sostenible y responsable. En definitiva, hicieron que el teletrabajo y el debate sobre cómo ofrecer mayor flexibilidad a los empleados creciera.

Además, este cambio se dio en un momento en el que muchas de las empresas llevaban años implantando herramientas como: chats, mensajería, redes sociales internas, programas de gestión de proyectos o software para que varias personas pueden trabajar a la vez sobre el mismo contenido, como ownCloud.

La flexibilidad laboral se sitúa, ahora, en la cima de las preferencias laborales junto con el sueldo. Ahora, todos hablamos mucho más de flexibilidad. Lo que mucha gente olvida es que este cambio hacia la flexibilidad ya se estaba produciendo antes de que el Covid-19 apareciera en nuestras vidas. Las empresas que den más flexibilidad a sus empleados tendrán ventaja.

El debate: aportar flexibilidad vs. desventajas del teletrabajo

Antes de la llegada del Covid-19, el debate ya estaba servido. Con la llegada de él, los estudios a favor y en contra del teletrabajo, se multiplicaron.

Por ejemplo, año 2017. Un estudio de Gallup señalaba que los trabajadores remotos trabajan una media de cuatro horas más a la semana que las personas que trabajaban presencialmente desde la oficina. Otro estudio de la Universidad de Stanford, advertía el aumento de la productividad laboral entre los trabajadores a distancia. De hecho, concluyeron, que la productividad de los trabajadores en remoto equivalía a un día completo de trabajo a la semana.

Avanzamos a 2019. Según The Deloitte Global Millennial Survey, los Millennials y Gen-Z pueden permanecer en un trabajo durante más de cinco años si sus condiciones laborales son flexibles sobre dónde y cuándo trabajan.

Asimismo, podemos añadir más ventajas de este nuevo modelo. Se prioriza más que nunca la conciliación de la vida personal y laboral. Adaptándose mejor a las necesidades del día a día y ayudando a organizar mejor el tiempo. El talento se descentraliza y se atrae con mucha más facilidad. Además, el planeta se beneficia con menos emisiones de CO2.

Como todo, también hay estudios que determinan las desventajas del teletrabajo. Las principales son que se pierde interacción entre los equipos, posibilidades de mejora o que afecta a procesos creativos que deben darse en grupo. No creemos que sea del todo así. Los procesos de creatividad e innovación se adaptan a otras modalidades, aunque ya no tengamos contacto físico en la máquina del café. Este proceso está acompañado del desarrollo de mundos virtuales, en los que las personas interactuamos con avatares; programas de videoconferencias o software de clases virtuales como BigBlueButtom. 

Ahora bien, ¿es un camino de rosas? Ni mucho menos. Se trata de un proceso de transformación con puntos de mejora y retos importantes a los que tenemos que prestar atención. El trato humano presencial es muy reconfortante y necesario. Charlar, intercambiar ideas, compartir… Ese valor del cara a cara, de la cercanía, de las conversaciones improvisadas… Hay que cultivarlo. Y reforzar el sentimiento de pertenencia para mantener unidos a los equipos.

Dicho esto, las empresas que no se adapten a este nuevo modelo se encontrarán en una situación de gran desventaja, ya que tanto las generaciones jóvenes como las mayores buscan opciones de trabajo flexible.

Para que el teletrabajo se desarrolle adecuadamente las empresas tienen que incentivarlo, dotar a sus plantillas de medios y comprometerse a garantizar una formación continua que garantice desde la ciberseguridad a la desconexión digital de sus equipos. Y, además, también deben aprender a confiar en sus trabajadores. Confiar en personas responsables e implicadas que cumplen con sus objetivos y realizan correctamente su trabajo a distancia.

En este nuevo contexto, es de vital importancia velar por nuestra salud y nuestra vida personal. Salvaguardar nuestro bienestar y respetar los límites cuando el trabajo se realiza dentro de casa. En muchas compañías se deben romper los muros que separan y aíslan y fomentar las relaciones cruzadas y el conocimiento compartido.

¿Diremos adiós a la oficina tradicional? En muchas empresas se está redefiniendo el uso de los espacios. Ahora se transforman en puntos de encuentro para la creatividad y la reflexión, el intercambio de conocimiento… Un lugar para estrechar las relaciones.

Si estás interesado en fomentar el teletrabajo en tu compañía y no quedarte atrás, contacta con nosotros en info@coriaweb.es. Tenemos un amplio abanico de herramientas que podrían ayudarte a conseguirlo.

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